Anteriormente, se dio mucha importancia a encontrar el C. I. de las personas y servía como guía para éxito académico y empresarial.
¿Qué pasa cuando en la vida se presenta una pérdida, peligro, perseverancia hacia una meta aún frente al fracaso, búsqueda de pareja, formación de una familia? Las emociones juegan un papel preponderante ante estas realidades de la vida. Sin embargo, a pesar de las restricciones sociales, también las pasiones pueden aplastar a la razón una y otra vez. Estas respuestas dependen mucho de nuesstra historia personal, juicio y también de nuestro pasado ancestral.
Dos mentes.
“En un sentido muy real, tenemos dos mentes: una que piensa y otra que siente”.
“La mente racional, es la forma de comprensión de la que somos típicamente conscientes; más destacada en cuanto a la conciencia, reflexiva, capaz de analizar y meditar. Pero junto a este existe otro sistema de conocimiento, impulsivo y poderoso, aunque a veces ilógico: la mente emocional.”
APÉNDICE B
- La mente emocional es mucho más rápida que la mente racional.
- Este modo de percepción sacrifica la exactitud a favor de la velocidad. (…las impresiones y juicios intuitivos, debido a que se efectúan tan rápido, pueden ser erróneos o falsos).
El “1er. impulso” en una situación emocional es el del corazón, no el de la cabeza. Una 2ª. clase de reacción emocional, más lenta que la respuesta rápida. Esta segunda vía para activas las emociones es más deliberada, y somos típicamente conscientes de los pensamientos que conducen a ella. También existen emociones que son buscadas; los actores por ej., qué están más capacitados que los demás en el uso intencionado de la 2ª. senda hacia la emoción, el sentimiento a través del pensamiento.

“Por lo general la mente emocional no decide qué emociones ‘deberíamos’ tener. En lugar de eso, nuestros sentimientos surgen en nosotros como un hecho consumado. Lo que la mente racional puede controlar regularmente es el curso de esas reacciones. Al margen de algunas excepciones, nosotros no decidimos cuando estar locos, triste, etc.
“La lógica de la mente emocional es asociativa; toma elementos que simbolizan una realidad, o dispara un recuerdo de la misma, para ser igual a esa realidad. […] Esta lógica del corazón –de la mente emocional- está bien descrita por Freud en su concepto de “proceso primario’ de pensamiento; es la lógica de la religión y la poesía, la psicosis y los niños, el sueño y el mito (como señala Joseph Campbell: los sueños son mitos privados; los mitos son sueños compartidos).
El proceso primario es la llave que abre los significados de obras como el Ulises de James Joyce: en el pensamiento como proceso primario, las asociaciones libres determinan el fluir de una narrativa; un obj. Simboliza otro; un sentimiento desplaza a otro y lo representa; el todo se condensa en partes. No hay tiempo ni leyes de causa y efecto. De hecho, no existe nada semejante a un “No” en el proceso primario; cualquier cosa es posible. El método psicoanalítico es en parte el arte de descifrar y desentrañar esas sustituciones de significado.
En muchas ocasiones, el pasado se impone al presente. Alguien que ha aprendido a través de los dolorosos golpes de la infancia, a reaccionar con intenso temor y aversión ante una actitud airada mostrará la misma reacción, incluso en la edad adulta, cuando la actitud airada no representa una amenaza.
¿Cómo creció el cerebro?
El cerebro humano pesa casi kilo y medio. Su parte más primitiva es el tronco cerebral que rodea la parte superior de la médula espinal. Es una raíz cerebral que regula las funciones vitales básicas como la respiración y el metabolismo de los otros órganos del cuerpo, además de controlar las reacciones y movimientos estereotipados. No se puede decir que este cerebro primitivo piense o aprenda,; más bien es un conjunto de reguladores preprogramados que mantienen el organismo funcionando como debe y reaccionando de una forma que asegura la supervivencia.
A partir de la raíz más primitiva de nuestra vida emocional es el sentido del olfato, el lóbulo olfativo. Para las primeras creaturas vivientes, el olor se convirtió en el sentido supremo para la supervivencia. Una capa de células tomaba lo que se olía y lo separaba en las categorías más importantes: comestible o tóxico, sexualmente accesible, enemigo o alimento.
Con los primeros mamíferos, aparecen nuevas capas clave del cerebro emocional. Éstas, rodeadas por el tronco cerebral, se parecen a una rosca de pan a la que le falta un mordisco en la base, donde se asienta el tronco. Dado que esta parte del cerebro circunda y bordea el tronco cerebral, se le llamo sistema “límbico” de la palabra latina “limbus”, que significa “borde”. Cuando estamos dominados por el anhelo o la furia, trastornados por el amor, retorcidos de temor, es el sistema límbico el que nos domina.
El sis. Límbico fue refinando dos herramientas poderosas: aprendizaje y memoria.
La neocorteza del Homo sapiens, ha añadido todo lo que es definidamente humano; es el asiento del pensamiento. Gracias a esta nueva parte, se pueden trazar estrategias, planificar a largo plazo y crear otras artimañas mentales. El triunfo del arte, la civilización y la cultura son frutos de la neocorteza.
Este nuevo añadido al cerebro permite agregar un matiz a la vida emocional. Por ej., el amor. Las estructuras límbicos generan sentimientos de placer y deseo sexual, las emociones que alimentan la pasión sexual. El agregado de la neocorteza y sus conexiones con el sis. límbico permitieron que surgiera el vínculo madre-hijo, que es la base de la unión familiar.
Anatomía de un asalto emocional
El asiento de toda pasión.
El hipocampo y la amígdala eran dos partes claves del primitivo “cerebro nasal” que, en la evolución dieron origen a la corteza y a la neocorteza. En nuestros días, estas estructuras límbicas se ocupan de la mayor parte del aprendizaje y el recuerdo del cerebro; la amígdala es la especialista en asuntos emocionales. Además del afecto las pasiones dependen de la amígdala.
¿Por qué nos volvemos irracionales con tanta facilidad?
La amígdala es como un centinela psicológico. Cuando suena una alarma de temor, por ej., ésta envía mensajes urgentes a cada parte importante del cerebro: provoca la secreción de las hormonas que facilitan la reacción de ataque-o-fuga , moviliza los centros del movimiento y activa el sistema cardo-vascular, los músculos y los intestinos. Otros circuitos desde la amígdala indican la secreción de masas de la hormona noreprinefina para elevar la reactividad de zonas claves del cerebro, incluidas aquellas que hacen que los sentidos estén más despiertos y que ponen al cerebro en estado de alerta. Las señales adicionales que llegan desde la amígdala indican al tronco cerebral que dé al rostro una expresión de temor, que paralice los movimientos que los músculos tenían en preparación, que acelere el ritmo cardíaco, eleve la presión sanguínea y disminuya la respiración. Otras centran la atención en la fuente del temor y preparan los músculos para reaccionar en consecuencia. Simultáneamente, los sistemas de la memoria cortical se ponen en marcha para recuperar cualquier conocimiento importante para la emergencia del momento, colocándolos en un lugar prioritario con respecto a otras series de pensamiento.
La amígdala puede hacer que nos pongamos en acción mientras la neocorteza –algo más lenta pero plenamente informada- despliega su plan de reacción más refinado. (Fig. p.38). El cerebro tiene dos sistemas de memoria, uno para los datos corrientes y uno para aquellos que poseen carga emocional. Un sistema especial para recuerdos emocionales tiene perfecto sentido en la evolución, asegurando que los animales tendrán recuerdos especialmente vívidos de lo que les amenaza o les produce placer. Pero… los recuerdos emocionales pueden ser guías defectuosas para el presente. Junto con los recuerdos que poseen carga emocional y que tienen la capacidad de acciónar, la respuesta ante la crisis pueden darse formas anticuadas de responder a ella.